Hnas Oblatas del Santísimo Redentor
Acceso al área privada
Contáctanos
red internacional génerO y SolidaRidad

ESTADOS UNIDOS: Red de prostitución en Queens al descubierto


Fuente: Impre.com (5 ene.2009)

Texto Original

Investigación de EL DIARIO-LA PRENSA revela como opera red de burdeles cercana a la Roosevelt

Carmen Alarcón/Humberto García | 2009-01-05 | El Diario NY
Queens, N.Y. — “Chicas, Chicas” gritan los jóvenes parados en las esquinas mientras reparten tarjetas con imágenes eróticas de mujeres.

Ellos son los “tarjeteros”, los hombres que, montados en bicicleta o a pie, guían a los clientes hacia el mundo clandestino de la prostitución en Queens.

De un total de 1,448 arrestos relacionados con la prostitución hasta mayo del 2008 en la ciudad de Nueva York, bien sea por patrocinio, promoción o asociación para delinquir y vagancia, casi el 18% ocurrieron en una pequeña zona que bordea la avenida Roosevelt, según las cifras del Departamento de Justicia estatal.

Este área, en el norte de Queens, incluye los vecindarios de Jackson Heights y Corona. En esta zona la prostitución ha florecido y los arrestos subieron en un 11% el año pasado, según el comandante de la unidad Anti-Vicio del norte de Queens, Joseph Burns.

La mayoría de los involucrados en el turbio mundo de la prostitución en este área de Queens —los dueños de las casas que alquilan espacios sin hacer preguntas; los hombres rudos encargados de manejar los prostíbulos; las mujeres que allí trabajan, muchas contra su voluntad; y los clientes de estos burdeles— son hispanos.

El negocio es brutal y peligroso, y requiere, sobre todo, la clandestinidad para operar bajo las narices de la policía. Y si los malos pueden infiltrar la maquinaria de la ley, eso les vale oro.

Este reportaje de EL DIARIO-LA PRENSA abre una ventana al mundo de la prostitución de la Roosevelt. A continuación, les explicamos como funciona una red de seis burdeles, desde como consiguen las casas a como le tapan el ojo a la policía.

Este reportaje toma como punto de partida información proporcionada por un participante en esta red de prostíbulos a cambio de su anonimato. Esta información ha sido confirmada y ampliada con fuentes policiales y oficiales. Es el resultado de una investigación que involucró a múltiples reporteros durante un periodo de dos meses.

Los clientes son jalados
Los tarjeteros se paran en la Roosevelt y le dicen a todo el que pasa: “Chicas, Chicas”. Quien se interesa por la oferta es “jalado” hasta una de las casas donde las mujeres trabajan.

La investigación de EL DIARIO-LA PRENSA se centra en una red que controla seis casas situadas entre las calles 74 y 95. La casas no están localizadas directamente sobre la Avenida Roosevelt, sino en las calles paralelas o perpendiculares a la avenida.

Desde afuera aparentan ser simples casas residenciales, pero la realidad es que adentro tienen un cuarto, usualmente el sótano, que sirve de burdel. En cada casa trabajan entre cuatro y seis mujeres.

Las prostitutas tienen que dividir el dinero que ganan de los clientes con los encargados de manejar la casa. También tienen que darle propina a los tarjeteros y comprar condones, papel higiénico y demás cosas personales de la casa misma. Las mujeres son las que más trabajan y menos ganan.

Las chicas cobran tan poco como unos $20 por tener sexo con un cliente, en un servicio que dura unos 15 minutos, según una fuente de la fiscalía de Queens que no quiso ser identificada. El servicio cuesta $40, pero ellas solo reciben la mitad: la otra queda para la casa en la que ejercen la prostitución.

Algunas de las mujeres están allí en contra de su voluntad. En noviembre del 2007 entró en efecto en Nueva York una ley estatal contra el tráfico humano que criminaliza el tráfico de personas para ser usadas en trabajos sexuales o ser explotadas laboralmente, y endurece las leyes que condenan a quienes trafican a las víctimas. Las sentencias contra los que cometan este crimen son de tres a 25 años de prisión.

Hasta el 3 de julio del año pasado se identificó a 36 víctimas de tráfico humano en el estado de Nueva York, según la División de Servicios de Justicia Criminal (DCJS). Un total de 30 de ellas nacieron fuera de los Estados Unidos y 19 provenían de Latinoamérica.

Según nuestra fuente, dos de cada 10 mujeres que hoy trabajan en la red son víctimas de tráfico humano.

“La mayoría de las trabajadoras son de México, algunas están amenazadas por el ‘chulo’, las tienen encerradas por un año en un apartamento, o les secuestran los hijos en México para evitar que se vayan”, asegura nuestra fuente. “Pero lo más común es que las enamoran”, agrega.

El chulo es quien maneja directamente a las trabajadoras y encuentra las casas donde trabajan.

En la red de la Roosevelt trabajan dos mujeres apodadas “Chava” y “Yesica” que se encargan de poner a las trabajadoras dentro de las casas. EL DIARIO-LA PRENSA contactó a tres de las trabajadoras para confirmar la existencia de estas mujeres. Las tres trabajadoras confirmaron los nombres y su función.

En la cúpula de la pirámide están el dueño de la casa y los que manejan el negocio.

Según nuestra fuente, seis de las ocho casas pertenecen a Javier Gómez, un residente de Queens. A través de documentos públicos del Departamento de Finanzas de la ciudad pudimos corroborar que tres de las casas son propiedad de Javier Gómez (dos ubicadas en la calle Forley y otra en la calle 76) y que es co-propietario de otras dos (una en la calle 79 y otra en la calle Judge). Otra casa, en la calle Ithaca, pertenece a su ex esposa.

Jorge Cosme, apodado “Fataché” y otro hombre, identificado solo como “Jairo”, manejan las casas, según confirmaron dos fuentes que han estado dentro del negocio y quienes hablaron con EL DIARIO-LA PRENSA. Gómez, el dueño de la casa, al parecer alquila los sótanos a “Fataché” y “Jairo”, sea por un precio determinado (entre $1,000 y $3,000 dólares), o cobrando día a día las ganancias del negocio, según nuestras fuentes.


Burlando a la policía
Para la red, es esencial burlar la vigilancia de la policía. Y para ese fin, tratan de aprovechar las grietas en la cobertura policial.

Las casas están situadas en una zona limítrofe entre dos precintos policiales: los precintos 110 y 115. Los prostíbulos de la red trabajen horarios que dependen de los movimientos de los detectives Anti-Vicio. Según nuestra fuente, las casas operan de 10 a.m. a 3 p.m. y de 3 p.m. a 8 p.m., y los fines de semana el trabajo se intensifica.

Pero la arma secreta de la red, y el factor más importante en su supervivencia, es que ellos mismos son soplones para las autoridades.

Según nuestra fuente, “Fataché” ha sido informante de actividades de prostitución del cuartel 110 desde hace más de seis años, al mismo tiempo que trabaja para la red de prostitución. El facilita datos sobre otras casas donde se ejerce la prostitución, para proteger su propio negocio.

Con lujo de detalle, nuestra fuente explicó cómo Fataché y “Jairo” han montado incluso operativos de contrainteligencia en el Cuartel 110 para saber cuándo los policías encubiertos salen a hacer sus rondas para así prevenir a los que manejan las casas.

“No creo que los policías sepan que ‘Fataché’ esté metido en el negocio ni que los tienen vigilados en el precinto. Tienen una persona enfrente y otra detrás del precinto informando de todas las actividades”, dijo la fuente.

Ni el precinto 110 ni la Fiscalía de Queens corroboraron que ‘Fataché’ funcionara de soplón para el escuadrón Anti-Vicio que cubre los 16 precintos de Queens. La policía argumentó que la identidad de los informantes que trabajan para los escuadrones especiales, y que son usados con la policía para obtener información que conduzca a arrestos, es confidencial, por su propia seguridad.

“Por la protección que ‘Fataché’ y ‘Jairo’ le están dando a sus casas, Javier se siente intocable”, dice la fuente.

Tanto el comandante del escuadrón Anti-Vicio como la Oficina del Fiscal de Queens respondieron a EL DIARIO-LA PRENSA no poder revelar si Gómez, propietario de las casas, está bajo investigación.

Solo una persona trabaja
La red de prostitución revelada por la investigación de EL DIARIO-LA PRENSA es sólo una pequeña parte de un negocio que florece en las sombras de la ciudad. Para combatirlo, algunos expertos quieren cambiar el enfoque tradicional: el de arrestar a prostitutas.

La prostitución es un negocio de alianzas, tratos y mentiras donde por lo menos 30 personas diariamente sacan ganancias, pero sólo una hace el trabajo.

“La prostitución es un delito y todos los involucrados son criminales. Hay que dar un giro a como se piensa en la prostitución y ver a las trabajadoras como posibles víctimas”, comentó Sonio Osorio, presidenta de la Asociación de Mujeres de Nueva York, una de las impulsoras de la legislación anti-tráfico humano en el estado de Nueva York.

Según la oficina del Fiscal de de Queens, en el 2006 hubo 541 personas procesadas con cargos de relacionados con la prostitución sin contar las prostitutas.

José Peralta, asambleísta del Distrito 39, opina que es necesario restituir el equipo que solía patrullar la Roosevelt combatiendo la prostitución y el tráfico de drogas en la década de los 80 y principios de los 90.

A principios del año pasado, Peralta introdujo una legislación que podría ser sometida a votación este ano para aumentar las penas contra los tarjeteros que promueven la prostitución en Roosevelt.

“Los precintos están haciendo un buen trabajo, pero hay que entender que la Roosevelt es la línea divisoria entre los precintos 110 y 115. Hay que tener más ayuda para combatir la prostitución”, aseguró.

Carmen.alarcon@eldiariony.com