MEXICO: Los ciberpederastas
y nuestras hijas e hijos Cada vez que un aficionado a la pornografía infantil se sienta
en su computadora a mirar y compartir imágenes de abuso sexual
de menores favorece el secuestro, explotación o la muerte de
cientos de miles de niñas y niños en el mundo. Por Lydia Cacho* La Unidad de Investigación Cibernética de la Procuraduría
de Justicia del Distrito Federal, investigó y arrestó
a una red de pornografía infantil cuyo líder es el sacerdote
Rafael Muñiz López. Enviaba y recibía miles de imágenes de sexo explícito
de hombres adultos con bebés de 0 a 3 años y con menores
de 15 años. Los expertos rescataron este terrible material de
las computadoras y correos electrónicos personales de sujetos
de Tamaulipas, Monterrey, Veracruz, Puebla, Distrito Federal, Hidalgo,
Aguascalientes y Yucatán; vinculados con Perú y Argentina.
Todos los países con ciberpolicías anti pornografía
infantil enfrentan el mismo reto. ¿Cómo articular el rescate
mundial de estas criaturas? ¿Dónde están y quién
produce semejante material? Si rescatan a las víctimas ¿quién
está preparado para la tarea de sanarlas? ¿Cómo
pedirles a padres y madres que identifiquen a sus criaturas en semejante
material? Estudios aseguran que el 60 por ciento de los usuarios de pornografía
infantil son pedófilos activos. Las confesiones de estos reos
lo confirman. Resulta fundamental la colaboración ciudadana de
quienes conocen a los detenidos, para averiguar si había producción
de pornografía con niños y niñas locales. Este
tipo de convocatoria es cada vez más usual en el mundo, igual
que la colaboración de las asociaciones de niños y niñas
desaparecidas resulta crucial, para comparar su base de datos con la
autoridad. * Publicado en www.lydiacacho.net
México DF, 22 junio 09 (CIMAC).-
Es la primera vez en la historia de México que se lleva a cabo
una investigación tan exitosa de esta naturaleza. La PGDF convocó
a organizaciones de derechos de la infancia para discutir las probables
implicaciones del arresto de los miembros de esta red. La preocupación,
fundada, es que surjan más denuncias sobre los responsables de
producir esta pornografía.
Este es un grave delito global, y entre la evidencia que tiene la autoridad,
existen miles de fotografías de niños y niñas latinoamericanas,
en su mayoría, pero también asiáticas, brasileñas
y sajonas.
Entre tanta corrupción e ineficacia, la ley anti pornografía
sí arrojó frutos. Conocer un trabajo tan acucioso y efectivo
de esta ciberpolicía y la colaboración efectiva con las
procuradurías de varios estados arroja luz de esperanza en México.
El ciudadano que denunció a esta red debe sentirse orgulloso.
Ahora habrá que vigilar el juicio.