Fuente: exonline.com.mx (20 ene.2009) Mario Luis Fuentes El Primer Reporte Nacional sobre Trata de Personas, elaborado
por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y CEIDAS —a presentarse
en febrero próximo—, alerta que aún persisten en el
país condiciones que incrementan la vulnerabilidad de los individuos
de convertirse en víctimas de ese tipo de tráfico, que derivan
en otros delitos como el comercio sexual, comercial o de órganos.
Naciones Unidas ha dicho sobre el caso mexicano que en 21 de 32 estados
se han desatado esos ilícitos, principalmente en zonas turísticas
y urbes; en tanto, Estados Unidos advierte que al año 20 mil menores
son explotados en actividades sexuales La crisis global no es sólo económica. La
característica fundamental del escenario internacional por el que
atravesamos es que se trata de la convergencia de diversas dificultades
de tamaño mundial que agudizan y hacen mucho más complejos
los problemas a enfrentar. En efecto, nos encontramos con las consecuencias del cambio
climático y el calentamiento global como realidades de dimensiones
gigantescas, también afrontamos el desempleo masivo, más como
una constante que como una variable circunstancial en la economía
mundial, a una severa crisis de identidades regionales y locales, y a una
nueva era de las migraciones que incluyen nuevas formas de tráficos,
legales e ilegales, entre los que destaca por su crueldad el crimen de la
trata de personas. Este delito, tipificado en México por la Ley para
Prevenir y Sancionar la Trata de Personas y el Código Penal Federal
puede presentarse en tres modalidades: la explotación sexual comercial,
la explotación laboral, o trabajo forzoso, y el tráfico y
la extracción de órganos. Por el nivel de fractura de los derechos humanos a los
que son sometidas las víctimas de este delito, la trata de personas
es considerada como la forma contemporánea de la esclavitud y, por
ello, como una amenaza grave a la dignidad, a la cohesión social
y, por su dimensión de crimen trasnacional, una amenaza a la seguridad
de los países. La trata de personas puede manifestarse en distintos delitos
cometidos contra uno: secuestro, violación, abuso, tratos crueles
o degradantes, suplantación de identidad, trabajos forzosos, daños
a la salud, lesiones, la prostitución forzosa; la utilización
de niñas y niños para la elaboración de pornografía,
el tráfico o la venta de órganos, entre otros. El tráfico de personas es considerado como un crimen
infamante, pues consiste en despojar a la víctima de sus derechos
humanos para convertirla en objeto de comercio. Esto significa que ese delito
constituye una situación de esclavitud o de prácticas análogas
a la esclavitud y, por ello, debe condenarse y combatirse con todos los
recursos públicos y privados con que cuenta cualquier Estado. Nuestro texto constitucional establece que: "Está
prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del
extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este
solo hecho, su libertad y la protección de las leyes". Asimismo la Convención de las Naciones Unidas contra
la Delincuencia Organizada Transnacional (de la cual México es uno
de los Estados–parte), a través del Protocolo para Prevenir,
Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños
(Protocolo de Palermo), establece las bases para definir este ilícito
y establecer criterios generales para combatirlo y proteger a las víctimas. En función de este protocolo, en México se
generó un debate parlamentario para tipificar el delito y generar
mecanismos para su prevención, sanción y protección
de quienes la padecen. Así, el 27 de noviembre de 2007 fue publicado
en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se expide
la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, que adiciona la Ley
Federal contra la Delincuencia Organizada, el Código Penal Federal
y el Código de Procedimientos Penales. La legislación contempla los derechos de las víctimas,
la extraterritorialidad de la ley, la reparación del daño,
y la responsabilidad de las personas morales en la comisión de este
crimen. Además, en su artículo 10, registra la creación
de una Comisión Intersecretarial que deberá ser establecida
por el Presidente de la República y estará encargada de elaborar
el Programa Nacional para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas. Como medidas de Prevención la Ley considera: a)
informar de las implicaciones a las potenciales víctimas, b) advertir
a los prestadores de servicios turísticos (como transportistas, hoteleros),
c) capacitar a servidores públicos, d) sensibilizar a la población,
e) erradicar la demanda, f) informar respecto de la captura y reclutamiento
de víctimas y g) informar sobre riesgos y enfermedades de transmisión
sexual. Entre otras medidas de protección que se destacan
en la ley son: promover convenios interinstitucionales, fomentar la investigación
científica y construir albergues especializados para esas víctimas.
De acuerdo con el Informe del Departamento de Estado de
los Estados Unidos de América sobre Trata de Personas del año
2008, en México habría cerca de 20 mil niños, niñas
y adolescentes que cada año son víctimas de explotación
sexual, especialmente en zonas turísticas y comerciales. El relator especial de Naciones Unidas sobre Venta de Niños,
Prostitución y Pornografía, en su visita de mayo de 2007 al
país, estimó una cifra de 85 mil víctimas niñas
y niños utilizados en pornografía infantil. Es de destacarse además que, de acuerdo con la El
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en 21 de las 32
entidades mexicanas se han detectado actividades de "turismo sexual"
y de una importante incidencia de trata de niñas, niños y
adolescentes con fines de explotación sexual comercial. Por otra
parte, la Coalición Internacional contra la Trata de Mujeres sostiene
que México ocupa el quinto lugar mundial respecto de esas víctimas,
y que al menos 250 mil niños y adolescentes están inmersos
en el comercio sexual. En función de la divergencia en las cifras, CEIDAS
en alianza con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)
han construido el Primer Reporte Nacional sobre Trata de Personas. Este
documento será publicado en el marco del Segundo Congreso Internacional
sobre Mejores Prácticas en la Prevención de la Trata de Personas,
los días 26 y 27 de febrero, y al que convocan el gobierno de Tabasco,
CEIDAS, la Cámara de Senadores, la CNDH, la Comisión de Justicia
de la Cámara de Diputados, entre otros organismos. El Primer Reporte Nacional sobre la situación de
la Trata de Personas en México documentó, entre otros hallazgos,
que en México existen condiciones que incrementan la vulnerabilidad
de las personas a padecer ese tipo de situaciones. En efecto, UNICEF ha descrito algunos factores de vulnerabilidad
para los niños que se encuentran en peligro de tráfico, mismos
que pueden extenderse a otras edades. Entre esas situaciones de riesgo está la pobreza,
la falta de oportunidades económicas, el bajo nivel educativo o de
probabilidad de encontrar trabajo; también la inequidad hacia mujeres
y niñas, el desamparo, la falta de registro de nacimiento, los desastres
humanitarios, los conflictos armados, así como la demanda de explotación
sexual y la mano de obra barata, aunados al fenómeno del trabajo
infantil. El organismo indica, además, que estos factores
cuando se mezclan con actos discriminatorios crean un ambiente ideal para
el éxito de las redes de este tráfico. En ese entendido, el reporte destaca que en México,
hace dos años, según el Consejo Nacional de Evaluación
de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 13.8% de los habitantes
vivían en pobreza alimentaria, es decir, 14 millones 250 mil 347
personas, de los cuales cerca de 60% eran niños, adolescentes y mujeres.
No obstante, de acuerdo con el Informe de Actividades de 2008, de ese mismo
organismo, es probable que ante la crisis económica mundial el número
de pobres alimentarios podría alcanzar un millón de personas
en este año, y el número de pobres de patrimonio podría
crecer en tres millones de personas adicionales a las que se contabilizó
en 2006. El Fondo de la ONU para la infancia y la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) destacan que bajos niveles de matriculación
escolar, así como altos índices de deserción constituyen
factores críticos en la lucha contra la trata, ya que los menores
y adolescentes que no están en la escuela pueden ser con mayor facilidad
presas de los tratantes. Así, de acuerdo con el Coneval, en 2005, 5.29% de
la población entre seis a 11 años no asistía a la escuela
(esto es un millón 21 mil 921 niños), la cifra se corrobora
con los datos del II Conteo de Población y Vivienda 2005. Para 2008,
la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE 2008) destacó
que de los 29.2 millones de menores entre cinco y 17 años, 3.7 millones
no asistían a la escuela. El Fondo, la OIT y otros organismos han destacado que la
presencia del trabajo infantil alienta y genera ámbitos propicios
para el trabajo forzoso y la explotación sexual comercial. Por eso
es importante señalar que de acuerdo con la ENOE, en 2008 había
3.6 millones de niños y adolescentes mexicanos que tenían
que trabajar, de éstos, un millón 513 mil 233, es decir, 41.4%
son pequeños trabajadores, lo que agrava su vulnerabilidad. Además, según los datos de la ENOE, 11.7%
de los niños trabajadores sin escuela, no van por falta de dinero
y 18.7% de ellos aporta más de la mitad del ingreso familiar. Esta realidad es sumamente grave si se considera que del
total de niños que trabajan casi la mitad (45.1%) carece de ingresos,
esto equivale a un millón 647 mil 548; en tanto, 889 mil 475 (24.3%)
perciben apenas un salario mínimo o menos, y 664 mil 211 (18.2%)
obtienen ingresos entre uno y dos salarios básicos. El crimen de la trata tiene en muchas ocasiones una relación
directa con los flujos migratorios, sobre todo aquellos relacionados con
las migraciones involuntarias, las cuales están determinadas por
las condiciones de pobres, pero sobre todo, de desigualdad en los países
del sur. La Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte (EMIF,
2006), indica que del total de migrantes, 15.2% eran mujeres y que de ellas
una cantidad importante viajan solas. Así, el Instituto Nacional
de Migración refleja que de los 444 mil 23 migrantes que fueron repatriados
de Estados Unidos hacia México entre enero y septiembre de 2008,
26 mil 19 eran menores de edad, y de ellos 57.8% (15 mil 38) estaban sin
la compañía de algún adulto. El Reporte también agrega información para
las entidades federativas. En este aspecto destaca sobre todo que hay una
enorme desigualdad en la atención que ponen los gobiernos locales
en el tema, y que existen importantes desigualdades que hay respecto de
la calidad y la oportunidad de la información sobre la trata de personas.
Ha sido un señalamiento reiterado de numerosas organizaciones
de la sociedad civil que el Ejecutivo federal ha incurrido en una grave
omisión al no haber publicado aún el Reglamento de la Ley
para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, el cual debió publicarse
hace casi un año. También se ha omitido construir el Programa Nacional
en la materia, que estipula la ley, y tampoco se ha instalado formalmente
la Comisión Intersecretarial. Por otra parte, la información del Primer Reporte
Nacional sobre Trata de Personas revela la necesidad de que los gobiernos
estatales armonicen sus leyes y reglamentos con la ley federal, y realicen
mayores esfuerzos en la prevención y atención a las víctimas
con un pleno respeto de sus derechos humanos. En esa lógica, el reporte ha recabado información
que permite señalar que hace falta construir un intenso proceso de
capacitación para Ministerios Públicos y jueces en la integración
de las averiguaciones en la materia, así como en el proceso de impartición
de justicia. Se detecta una carencia mayor de albergues y centros de
atención a víctimas, así como estrategias y modelos
de intervención que permitan prevenir con éxito el delito
de la trata de personas, así como para generar capacidades para que
los niños, jóvenes y mujeres puedan protegerse frente al riesgo
de convertirse en víctimas de este tipo de tráfico.
CEIDAS