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JAPON: EX PROSTITUTAS DICEN QUE COREA DEL SUR Y EU PERMITIERON EL COMERCIO SEXUAL

Fuente: The New York Times Syndicate (16 ene.2009)

Texto original

EX PROSTITUTAS DICEN QUE COREA DEL SUR Y EU PERMITIERON EL COMERCIO SEXUALSEUL, Corea del Sur -- Corea del Sur ha criticado durante años la palabrería del gobierno japonés sobre cuánta responsabilidad tiene por uno de los capítulos más feos en su historia de tiempos de guerra: la esclavitud de mujeres originarias de Corea y otras partes para que trabajaran en burdeles que daban servicio al ejército imperial de Japón. Ahora, un grupo de ex prostitutas en Corea...

SEUL, Corea del Sur -- Corea del Sur ha criticado durante años la palabrería del gobierno japonés sobre cuánta responsabilidad tiene por uno de los capítulos más feos en su historia de tiempos de guerra: la esclavitud de mujeres originarias de Corea y otras partes para que trabajaran en burdeles que daban servicio al ejército imperial de Japón.

Ahora, un grupo de ex prostitutas en Corea del Sur ha acusado a los ex líderes de su país por un tipo de abuso diferente: alentarlas a tener relaciones sexuales con los soldados estadounidenses que protegían a Corea del Sur de Corea del Norte. También acusan a anteriores gobiernos sudcoreanos, y a las fuerzas armadas de Estados Unidos, de participar directamente en el comercio sexual, trabajando juntos para crear un sistema de exámenes y tratamiento para asegurar que las prostituyas estuvieran libres de enfermedades para los soldados estadounidenses.

Aunque las mujeres no han denunciado que hayan sido coaccionadas a la prostitución por funcionarios sudcoreanos o estadounidenses, acusan a sucesivos gobiernos coreanos de profunda hipocresía al exigir compensaciones de Japón mientras se negaban a analizar severamente la propia historia de Corea del Sur.

"Nuestro gobierno fue un gran proxeneta para las fuerzas armadas estadounidenses", dijo en una entrevista reciente una de las mujeres, Kim Ae-ran, de 58 años de edad.

Expertos en la materia dicen que el gobierno sudcoreano se vio moticado en parte por los temores de que los militares estadounidenses partieran, y que quería hacer cualquier cosa que pudiera evitar eso.

Pero las mujeres sugieren que el gobierno también las consideró mercancías que podían ser usadas para apuntalar a la débil economía del país en las décadas posteriores a la Guerra de Corea. Dicen que el gobierno no sólo patrocinó las clases de inglés básico y etiqueta para ellas -- destinadas a ayudarles a venderse más efectivamente -- sino también envió a burócratas para alentarlas a ganar dólares cuando Corea del Sur estaba desesperada por divisas extranjeras.

"Nos instaban a vendernos tanto como fuera posible a los soldados estadounidenses, elogiándonos como patriotas que ganábamos dólares", dijo Kim.

Las fuerzas armadas estadounidenses, dicen los expertos, se involucraron en los intentos por regular el comercio en las ciudades campamento que rodeaban las bases debido a las preocupaciones por enfermedades de transmisión sexual.

En una de las denuncias más incendiarias, algunas mujeres dicen que la policía militar estadounidense y funcionarios sudcoreanos regularmente hacían registros en los clubes entre los años 60 y 80 en busca de mujeres que se pensaba estaban propagando enfermedades. Seleccionaban a las mujeres usando las etiquetas con números que las mujeres dicen los burdeles las obligaban a usar para que los soldados pudieran identificar más fácilmente a sus compañeras sexuales.

La policía coreana entonces detenía a las prostitutas que se pensaba estaban enfermas, dijeron las mujeres, encerrándolas bajo vigilancia en las llamadas casas de monos, donde las ventanas tenían barrotes. Ahí, las prostitutas eran obligadas a tomar medicinas hasta que sanaban.

Las mujeres, que están buscando indemnizaciones y una disculpa, se han comparado con las llamadas "mujeres del consuelo" que han recibido extensa simpatía del público por haber sido forzadas a practicar la prostitución por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Ya fueran prostitutas por elección, necesidad o coerción, dicen las mujeres, todas fueron víctimas de las políticas del gobierno.

"Si la cuestión es si hubo una complicidad activa del gobierno, apoyo a esa prostitución en las ciudades campamento, sí, por parte de los gobiernos coreanos y de las fuerzas armadas estadounidenses", dijo Katharine H.S. Moon, una experta que escribió sobre las mujeres en su libro de 1997 "Sex Among Allies" (Sexo entre aliados).

El Ministerio de Igualdad de Género sudcoreano, que maneja los asuntos de la mujer, declinó comentar sobre las acusaciones de las ex prostitutas. También lo hizo el comando militar de Estados Unidos en Seúl, que respondió con una declaración general que decía que las fuerzas armadas "no condonan o apoyan las actividades ilegales del tráfico humano y la prostitución".

Para este artículo, The New York Times entrevistó a ocho mujeres que trabajaron en burdeles en varias épocas de los años 50 a los 90, y revisó documentos sudcoreanos y estadounidenses. Los documentos ofrecen cierto apoyo a muchas de las afirmaciones de las mujeres, aunque la mayoría son instantáneas de la época. Las mujeres sostienen que las supuestas prácticas ocurrieron a lo largo de décadas.

En cierto sentido, las denuncias de las mujeres no son sorprendentes. Ha sido claro durante décadas que Corea del Sur y las fuerzas armadas estadounidenses toleraron la prostitución cerca de las bases, au cuando vender sexo es ilegal en Corea del Sur. Los bares y burdeles desde hace tiempo han flanqueado las calles de los barrios que rodean a las bases estadounidenses en Corea del Sur, como es el caso en las áreas en torno a bases militares en todo el mundo.

Pero las mujeres dicen que pocos de sus conciudadanos conocen cuán profundamente involucrado estuvo su gobierno en el comercio en las ciudades campamento, particularmente durante los años 60, 70 y 80.

Las mujeres recibieron algo de apoyo para sus denunciar en 2006, de un ex funcionario gubernamental. En una entrevista en televisión, el funcionario, Kim Kee-joe, que fue identificado como un enlace de alto nivel con las fuerzas armadas estadounidenses, dijo: "Aunque no las instamos activamente a involucrarse en la prostitución, nosotros, especialmente aquellos de las oficinas condales, a menudo les decíamos que no era algo malo para el país tampoco".

Transcripciones de audiencias parlamentarias también sugieren que al menos algunos de los líderes sudcoreanos consideraban la prostitución como algo necesario. En un intercambio en 1960, dos legisladores instaron al gobierno a enviar por tren a un suministro de prostitutas para satisfacer lo que uno llamó las "necesidades naturales" de los soldados aliados y evitar que gastaran sus dólares en Japón en vez de en Corea del Sur. El viceministro del Interior en ese entonces, Lee Sung-woo, respondió que el gobierno había hecho algunas mejoras en el "suministro de prostitutas" y el "sistema recreativo" para las tropas estadounidenses.

Tanto Kim como Moon respaldan las afirmaciones de las mujeres de que el control de las enfermedades venéreas era un factor importante para los dos gobiernos. Dicen que la coordinación de los gobiernos se enfatizó especialmente cuando los temores coreanos de una retirada estadounidense aumentaron después de que el Presidente Richard M. Nixon anunció planes en 1969 para reducir el número de tropas en Corea del Sur.

"La idea era crear un ambiente donde los invitados fueran tratados bien en las ciudades campamento para desalentarlos de irse", dijo Kim en la entrevista televisiva.

Moon, profesor del Wellesley College, dijo que las minutas de reuniones entre funcionarios militares estadounidenses y burócratas coreanos en los 70 mostraban los esfuerzos hechos por ambos países para evitar las epidemias. Las minutas incluían recomendaciones de "aislar" a las mujeres que estuvieran enfermas y asegurar que recibieran tratamiento, esfuerzos del gobierno para registrar a las prostitutas y requerirles que portaran un certificado médico, y un informe de 1976 sobre redadas conjuntas para detener prostitutas que no estuvieran registradas o no hubieran acudido a revisiones médicas.

En estos días, las ciudades campamento aún existen, pero cuando la economía sudcoreana repuntó, mujeres de Filipinas empezaron a reemplazarlas.

Muchas ex prostitutas viven en las ciudades campamento, aisladas de la sociedad en general, que las rechaza. La mayoría son pobres. Algunas se ven acosadas por los recuerdos de hijos de raza mixta que dieron en adopción en el extranjero.

Jeon, de 71 años, que aceptó hablar sólo si era identificada solamente por su apellido, dijo que era una huérfana de guerra de 18 años en 1956 cuando el hambre la llevó a Dongduchon, una ciudad campamento cerca de la frontera con Corea del Norte. Tuvo un hijo en los años 60, pero se convenció de que él tendría un mejor futuro en Estados Unidos y lo dio en adopción cuando tenía 13 años.

Hace unos 10 años, su hijo, un soldado estadounidense, regresó de visita. Ella le dijo que la olvidara.

"Fracasé como madre", dijo Jeon, que vive gracias a cheques de la beneficencia y el poco dinero que gana vendiendo artículos que recoge de la basura de otras personas. "No tengo derecho a depender de él ahora".

"Entre más pienso en mi vida, más creo que las mujeres como yo fuimos el mayor sacrificio para la alianza de mi país con los estadounidenses", dijo. "Viendo en retrospectiva, pienso que mi cuerpo no era mío, sino del gobierno y de las fuerzas armadas de Estados Unidos".