FILIPINAS: ProsShay
Cullen: «Nadie debe ser inmune al crimen del abuso sexual de menores»
Fuente: El periodico.com (9 feb. 2010) CARME ESCALES –¿Cómo funcionan las mafias de la
prostitución infantil? –¿Quién es cliente de esos lugares? –¿Qué hay en la mente de un hombre
que practica sexo con un menor? –¿Qué sintió al enterarse
de los arzobispos irlandeses pedófilos? –La Iglesia, que debía ser ejemplo, no es
contundente con la condena. –Pero la condena, un día se acaba. –¿Qué pueden hacer los gobiernos
para acabar con esa explotación? –¿Cómo ayuda el comercio justo?
BADALONA
En 1969, recién nombrado sacerdote, Shay Cullen dejó su
Irlanda natal para cumplir su primera misión. En las calles de
la ciudad filipina de Olongapo topó de frente con la prostitución
infantil alimentada por marines y redes mundiales, que hicieron de aquella
urbe uno de los destinos de turismo sexual más frecuentados de
Asia. Cullen ha sido invitado por Intermón-Oxfam para hablar, hoy
en Badalona, del comercio justo que permite romper la cadena que une pobreza
y prostitución.
–Van a buscar a menores a las zonas rurales y les ofrecen trabajo
de servicio doméstico o de limpieza en casas y hoteles, pero muchos
de esos menores son llevados a clubs y bares de sexo de las ciudades.
–El dinero para el turismo sexual en Asia viene de Europa y Norteamérica,
y también de España. Nadie está excluido. Muchos
están casados y también son padres de menores.
–El abuso sexual tiene que ver con el poder y el dominio. Por eso
tenemos pedófilos profesores, clérigos, instructores de
natación, políticos, policías, padres…, la
gente con poder puede usarlo sobre los débiles.
–No me chocó. Ya sabía algo.
–Si enfocamos solo a la Iglesia católica, nos equivocamos.
¿Y los casos de pedofilia en testigos de Jehová en Estados
Unidos? Nadie debe ser inmune al abuso sexual de menores. Estén
donde estén, los pedófilos deben ser juzgados y encarcelados.
Abusar de un menor es un crimen.
–Sí, eso es otro asunto. Al menos en Filipinas, la prisión
mínima son ocho años y puede llegar hasta 17.
–Acabar con la industria sexual que la alimenta. Si los gobiernos,
y todos nosotros, asumimos con normalidad el negocio del turismo sexual
y de los sex-shops, la mente de un niño lo verá como una
práctica común. Y, sobre todo, faltan leyes contra el sexo
en internet.
–Nuestra fundación, Preda (www.preda.org), trabaja para que
la vida en el campo sea una alternativa digna, lejos de la explotación.