1. INTRODUCCIÓN
La intervención que se me ha solicitado para estas jornadas tiene
dos partes diferenciadas que se señalan en el título:
una primera parte sobre Análisis de la realidad y una segunda
sobre perspectivas y metodología de trabajo.
Antes de nada creo que es importante hacer caer en la cuenta que dentro del término “REALIDAD”, en relación con Trata y Prostitución, núcleo de estas jornadas, caben multiplicidad de contenidos, pues nos estamos moviendo en un terreno tremendamente amplio, complejo y plural.
Sin embargo me parecía honesto indicar desde el inicio dos grandes sesgos que habitualmente están en todo lo que hace a este tema, aunque no se manifieste de modo explícito y que por constreñirme yo misma a ellos quería indicar al empezar:
§ Uno en cuanto a sexo, en el sentido de limitarme
a la prostitución ejercida por mujeres
§ Otro en relación a situación social, situándome
en la prostitución más marginal, que vive en contextos
de exclusión y tiene un nivel de precariedad económica
importante.
Si aplico estos sesgos o limitaciones en cuanto a la realidad sobre la que intentaré presentar el análisis y las perspectivas y metodologías de trabajo, es por un lado porque la femenina es la prostitución mayoritaria, y por el otro porque la prostitución y trata en contextos de exclusión es:
§ sobre la que habitualmente se plantean proyectos
e intervenciones desde diferentes entidades y congregaciones,
§ la más debatida en todos los ámbitos, incluido
el político, posiblemente por ser la más visible
§ y a partir de la cual en muchas ocasiones se realizan generalizaciones
sobre el conjunto.
Sin embargo no se puede olvidar que si se desea extraer conclusiones o teorías aplicables al conjunto de la prostitución, habría que tener en cuenta como mínimo la prostitución masculina y transexual y otras realidades rodeadas de condiciones económicas muy superiores como son algunos clubs, pisos privados, saunas, las llamadas “azafatas personales” o “chicas de compañía” y un largo etcétera.
Es lo que varias autoras, teniendo como pionera a Laura
Agustín han venido a señalar como la Industria del sexo.