España: Hieren a perdigonazos a dos prostitutas que hacían la calle en Miribilla
Fuente: El correo digital (6 mar.2009)
Las jóvenes, africanas de 24 y 28 años, fueron alcanzadas en un tobillo y en el muslo porbalines disparados «a distancia»
AINHOA DE LAS HERAS| BILBAO
Eran las 23.05 horas del lunes. Un grupo de prostitutas
africanas, la mayoría de ellas nigerianas, hacía la calle
en la zona de Miribilla, un fenómeno muy contestado por los vecinos
del bario desde el año pasado. Últimamente se concentran
en la parte baja del barrio, en las tres calles que bordean el parque:
Mina San Luis, Askatasuna y Gallastegui. De repente, dos de las chicas
cayeron abatidas al suelo mientras se llevaban las manos a las piernas.
Alguien les había disparado con una «escopeta de aire comprimido,
a distancia», confirmó ayer un portavoz del Departamento
vasco de Interior.
Una de las víctimas, de 28 años, resultó herida de
carácter leve y su compañera, de 24, de pronóstico
reservado, según precisó la DYA de Bilbao, cuyas ambulancias
evacuaron a las dos jóvenes hasta el hospital de Basurto, donde
quedaron ingresadas. Una de las mujeres recibió el impacto del
perdigón en un tobillo y la otra, en el muslo. Los médicos
trataron de extraer los balines para evitar que la zona se infectara,
explicaron fuentes sanitarias. Las carabinas pueden cargar munición
con balines de plomo o de plástico.
A raíz del suceso, la Ertzaintza abrió una investigación
para «determinar de dónde proceden los disparos», afirmó
un portavoz de Interior. Al cierre de esta edición, aún
se desconocía la identidad del autor del ataque y su paradero.
Lo que está claro, añadieron los mismos medios, es que «cerca
de las chicas no había nadie», con lo que en principio se
descarta que los disparos fueran realizados «con una carabina de
corto alcance». Los primeros indicios apuntan a que pudieron proceder
de una de las viviendas de los alrededores. Según indicaron algunas
fuentes, las chicas ya habían sufrido con anterioridad otros ataques,
como lanzamiento de agua e incluso tarros de cristal.
Una «gamberrada»
La asociación de vecinos de Miribilla, Hiriagunea, que impulsó
la ordenanza para regular la prostitución a principios de 2008
-paralizada en la actualidad por desavenencias en el equipo de gobierno
de Iñaki Azkuna-, se desmarcó del ataque y expresó
su «preocupación» por lo que considera una «gamberrada».
«Condenamos y lamentamos un acto así, que no está
para nada en la visión que nosotros tenemos para erradicar el problema»,
declaró ayer el portavoz de la agrupación vecinal, Carlos
Gómez. Temen que ahora se pueda «señalar» a
los vecinos como culpables del incidente, y no descartan que alguien disparase
desde el propio parque.
Hiriagunea apuesta por «crear una mesa» en la que estén
representados tanto los grupos municipales como las ONG; entre ellas,
Askabide, la asociación de apoyo a las trabajadoras del sexo, «para
analizar y dar una solución a esta problemática en Bilbao.
No queremos terminar saliendo a la calle como ocurrió en General
Concha», advirtió Gómez.
En los últimos meses había descendido el número de
mujeres que ejercían la prostitución en Miribilla. «Antes
llegaban hasta la rotonda donde está la iglesia, ahora se quedan
abajo», describían ayer los vecinos. El pasado verano, cerca
de cuarenta chicas de entre 19 y 25 años 'hacían coches',
como se conoce en el argot a subir en el asiento del copiloto para mantener
relaciones sexuales en el mismo lugar o en otro escenario distinto. El
90% de estas prostitutas son inmigrantes que se encuentran en situación
irregular en España; no tienen papeles, lo que les impide poder
encontrar un trabajo, y apenas pasan una media de tres meses en el mismo
destino.
Los vecinos quieren contribuir a frenar lo que les parece una «lacra
para las mujeres», que atenta contra «su dignidad» y
para que «las que quieran salir, lo hagan». Y, también,
hacer todo lo posible «para que no molesten al vecindario».
Al conocer por este periódico la noticia del ataque a perdigonazos
contra las dos mujeres, Carlos Gómez afirmó que ni siquiera
había en el barrio «un rumor de que la gente estuviera tan
mosqueada como para actuar así; lo habríamos parado»,
agregó convencido.