ESPAÑA: Más de dos mil mujeres inmigrantes se dedican a la prostitución en Murcia
Fuente: El faro denuncia (10 nov. 2008)
Texto original
El negocio del sexo mueve cada año millones de
euros y esconde las historias de una de cada diez mujeres inmigrantes
ilegales sólo en el municipio de Murcia
Por Ana Fernández
De las más de 22.000 mujeres inmigrantes que el Ayuntamiento tiene contabilizadas en el municipio y pedanías de Murcia, más de dos mil se dedican al negocio de la prostitución, según los datos que manejan las distintas asociaciones que en toda la Región se dedican a la atención de estas trabajadoras.
No es posible tener unas cifras exactas del número de mujeres que se encuentran en esta situación, sin embargo sí que existen datos que pueden dar una visión orientativa y global del negocio del sexo en Murcia.
Según Nacho Pardo, responsable del Comité de Apoyo a las
Trabajadoras del sexo en Murcia (Cats) “la gran mayoría trabajan
en clubes o en pisos, aquí no sucede como en Madrid, que están
todas en las avenidas o en los parques.”
Sólo esta asociación atendió el año pasado
a casi 1.300 personas, una cifra que según sus propios datos suponía
un aumento del 14 por ciento con respecto al año 2006.
Una situación muy semejante es la que relata Mª Ángeles lópez Limia, coordinadora de la asociación Apramu, quien afirma que en el último año han atendido a unas 1.100 mujeres en pisos y clubes, ya que su organización no cubre a las trabajadoras en la calle. “Acudimos a entre 35 y 40 pisos, y a 11 clubes de alterne”, confirmó López Limia a elfaro.
El perfil de estas mujeres es el de una chica joven, de entre los 18 y los 25 años, procedente de paises latinoamericanos o de Europa del este, la mayoría con cargas familiares ya sea aquí o en su país de origen y que han llegado a ese trabajo engañadas o empujadas por una situación personal límite.
Trabajar obligadas
Según López “ninguna de estas mujeres quiere ser prostituta,
porque aunque esté de moda hablar de la libertad de la mujer para
hacer con su cuerpo lo que quiera, en estas situaciones a las mujeres
se las convierte en pura mercancía, y eso no es algo que ninguna
mujer puede llegar a querer para su vida”.
La situación de las prostitutas depende mucho de su lugar de trabajo “porque aunque siempre tienen a un hombre detrás que se queda con parte del dinero, si es en un piso ellas se quedan con el 50 por ciento de las ganancias, y si es en un club pagan un precio al mes independientemente de lo que hayan trabajado”.
Unas condiciones “que nadie querría para alguien de su familia” y que afectan a casi una de cada diez de las inmigrantes de las que se tiene constancia, ya que los datos de cada asociación son relativos a su campo de trabajo y a las mujeres a las que han llegado.
En cuanto a los clientes, el perfil es un hombre de clase media, casado
y con hijos, de unos 40 años y que “pide cosas que no podría
pedir a otra mujer”.
“La demanda aumenta cada año, y por esto aumenta el tráfico
de mujeres, pero aunque parece raro, también las prostitutas sufren
la crisis, porque en estos meses están teniendo menos clientes
y por tanto cobrando menos ellas.” comenta López.
Con respecto a la legalización, la postura de los responsables de Apramu y Cats difiere. Para López Limia, “hay que llamarlas ‘mujeres prostituidas’ porque es un acto violento contra la mujer, y resulta hipócrita querer legalizarlo.”, mientras que Cats tiene como uno de sus fines el reconocimiento de sus derechos como trabajadoras de un colectivo.
Las asociaciones reparten preservativos e informan sobre el Sida
Tanto Apramu como Cats o Cruz Roja ayudan desde hace años a las
trabajadoras del sexo en Murcia para dignificar en la medida de lo posible
su situación. Las tres organizaciones reparten preservativos, lubricantes,
toallitas desinfectantes y material informativo acerca de la infección
del virus del VIH tanto en sus rutas por las zonas de trabajo como a las
trabajadoras que acuden a sus sedes. Además Cats y Apramu cuentan
con un teléfono 24 horas en el que cualquier mujer puede solicitar
ayuda o atención en diversos ámbitos, desde asistencia sanitaria,
legal o psicológica como para legalizar su situación o incluso
dejar la prostitución, ya que Apramu cuenta con un piso de acogida
en el que aquellas que quieren salir de ese mundo pueden empezar de nuevo,
puesto que la organización les cubre todos los gastos, les facilita
la formación necesaria y colabora en su reinserción en el
mundo laboral.