ESPAÑA: Policías y ONG, unidas contra la trata de mujeres
Fuente Boletín Alianza por tus derechos (22 sept. 2008)
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Estamos en un momento clave en la lucha contra la trata de mujeres
en Europa”. Así de contundente se mostró ayer Joan
Baucells, profesor de Derecho Penal de la Universitat Autònoma
de Barcelona, tras la presentación de la Red Catalana Antitrata,
en Barcelona. Esta red, que opera desde el mes de mayo, nace bajo los auspicios de
la Red Española Antitrata pero va mucho más allá.
La asociación española, creada en 2005, sólo la integran
organizaciones no gubernamentales, mientras que la catalana incluye, además
de 23 ONGs, a fiscales y a agentes de los Mossos d’Esquadra. La organización, de hecho, pretende extremar la colaboración
judicial, policial y social para combatir el tráfico de mujeres
para su explotación sexual y asistir a las víctimas. Son
las premisas que persigue la Red Europea contra la Trata de Personas (ENaT),
creada en 2004 e integrada por siete países, ya sean de origen,
de tráfico o de destino de víctimas: Rumanía, Croacia,
Albania, España, Francia, Italia y Eslovenia. La implicación de la Policía es fundamental porque permite
compartir no sólo recursos (local e internacionalmente), sino también
puntos de vista, con la intención de que las víctimas cojan
confianza y complicidad con las organizaciones sociales y policiales.
“Se contaminan las lógicas de los dos sectores, el policial
y el social”, explica Baucells. “Las ONG velan más
por las víctimas y por sus derechos, mientras que la policía
se preocupa por cuestiones como la repatriación o la aplicación
de la Ley de Extranjería”, añade. El equilibrio está dando frutos. El espejo es Italia, donde esta
red funciona desde hace cinco años y donde se han identificado
más casos que en otros países. En 2007, se concedieron en España 800 permisos de residencia temporal
a víctimas de trata por colaborar, mientras que algo más
de 400 solicitantes fueron repatriados. “Tienen miedo”, aclara
Baucells. Una víctima habla antes con una ONG que con la Policía.
Al contactar con la Red, la intervención policial queda mitigada.
“Es más fácil el acercamiento y, por lo tanto, la
colaboración”, sentencia Baucells.
Uno de los problemas a los que se enfrenta normalmente la víctima
de trata de mujeres es el de declarar y denunciar. Se suelen encontrar
entre la espada y la pared, entre la colaboración o la repatriación.
“Hay que mejorar la normativa”, dice Baucells. “Creemos
que se le debería ofrecer a la víctima un permiso temporal
de residencia por razones humanitarias. En ese tiempo, la mujer recibiría
ayuda sanitaria y psicológica”. Los miembros de la Red insisten
en que, por encima de todo, las víctimas son personas, “por
mucho que no tengan los papeles en regla”.
Permisos de residencia
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