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España: La crisis hunde la ‘tarifa’ de las prostitutas al nivel de los 80




Fuente: El periodico.com (6 sept.2009)

TEXTO ORIGINAL

ANTONIO BAQUERO
BARCELONA
Felaciones sin condón a 10 euros junto a la carretera. Finales felices (sexo oral) por 15 euros en peluquerías chinas. Completos (penetración) por 30 euros en los alrededores de la Rambla. En la Catalunya del siglo XXI, la crisis y las mafias han hecho que el sexo por dinero se haga a precios de mediados de los años 80.
En los últimos dos años, las tarifas de los servicios ofrecidos por las prostitutas se han desplomado, generando una explosión de sexo low cost (bajo coste) que ya no es privativo de algunas áreas degradadas de Barcelona sino que tiene como escenario todas las provincias catalanas, ya sea en las carreteras, en cascos antiguos o en polígonos industriales. Las estimaciones más moderadas del Ministerio del Interior señalan que entre 20.000 y 30.000 mujeres ejercen la prostitución en Catalunya, la mayoría de ellas en clubs.
Tanto es así que, en un ejercicio de exhibicionismo machista, algunos clientes asiduos del sexo de pago han desarrollado en internet una página de mapas de Google --bautizada como Guía Kikilín-- con las coordenadas en que se encuentran decenas de chicas, a las que identifican incluso por el nombre, sobre las que adjuntan una ficha calificando el modo en que ofrecen sus servicios donde llegan a valorar, incluso, lo que llaman «grado de implicación».

DESEMBARCO DE ORIENTALES / Pero en todas partes la crisis, que ha mermado la capacidad económica de los clientes, y el desembarco de redes de prostitución china y nigeriana han arrastrado hacia abajo las tarifas de las prostitutas.
Este drástico abaratamiento sorprende incluso a mandos policiales con años de experiencia en la lucha contra la trata de blancas y el proxenetismo. «La caída de precios es brutal», comenta con un énfasis de sorpresa un mando del Cuerpo Nacional de Policía, que atribuye la bajada de precios a la irrupción de la prostitución china y africana, especialmente de mujeres nigerianas.
Las organizaciones que dan asistencia a las mujeres prostituidas han constatado esta bajada. «La crisis nos afecta a todos, también a las chicas que se prostituyen. Ahora tienen muchos menos clientes. Un hombre que antes acudía a ellas una vez a la semana ahora igual va una vez al mes y eso, con suerte», comenta Delia Faixó, responsable del Programa Carretera del Hospital Sant Jaume de Calella, que da asistencia a mujeres que ejercen la prostitución en la red viaria del Maresme.
«La crisis hace que algunas chicas estén ganando tan poco que hayan decidido incluso dejar la prostitución; otras se lo están pensando», comenta Faixó. Si antes lo habitual era pagar 30 euros por una felación y 40 por un completo, ahora esas tarifas han bajado una media de 10 o 15 euros. «Hay mujeres en una situación de necesidad tan fuerte que están dispuestas a hacer esos servicios por 15 o 20 euros e incluso por lo que les den. Eso hace que luego los clientes les pidan a las otras que rebajen sus precios, con lo que al final todo va a la baja», explica la responsable del Programa Carretera, que destaca que las mujeres africanas «suelen ser las que se encuentran en una situación de mayor necesidad».
El impacto de la crisis es especialmente dañino en el caso de las chicas víctimas de mafias que las explotan. «Con o sin crisis, estas chicas, al final del día, tienen que darle a la mafia una cantidad de dinero para pagar la deuda que tienen con ella. Si no lo hacen se arriesgan a sufrir represalias en forma de palizas o agresiones a sus familiares. Eso las obliga a estar muchas más horas y a bajar los precios lo que haga falta para hacer más servicios», comenta Rocío Mora, coordinadora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP).

SERVICIOS DE SEIS EUROS / Esta organización alerta de que la situación se ha deteriorado tanto para estas mujeres que, en Madrid, algunas llegan a ofrecer servicios sexuales por solo seis euros. «Aquí todo el mundo habla de la degradación de unas calles de Barcelona y a nadie le importa la situación de violencia y esclavitud de estas mujeres», afirma con indignación.
Además, cada vez son menos los clientes dispuestos a gastarse los 10 o 20 euros que puede costar una cama en un meublé, lo que hace que muchos de esos actos sexuales se realicen en el coche o, en su defecto en la calle, disparando también el sexo al aire libre. A eso contribuye también un cambio de costumbres sociales. Según el responsable del Cuerpo Nacional de Policía, «hace 10 o 15 años a nadie se le ocurriría hacer sexo con una prostituta en plena calle igual que a nadie se le pasaba por la cabeza andar por Barcelona sin camiseta. Ahora eso ha cambiado. Al tipo de cliente que recurre a esas chicas no le importa hacerlo en plena Boqueria».
En Barcelona, la geografía humana y urbana de la prostitución se ha transformado estos últimos meses. Las nigerianas, que llegaron a la ciudad a finales de los 90, no solo se han adueñado en exclusiva de la Rambla sino que su presencia es mayoritaria también en la zona del Raval, la ronda de Sant Antoni y la plaza de las Glòries. Además, han desembarcado en otras zonas donde no estaban presentes, tales como el entorno del parque de la Estació del Nord o el final de la calle de Sardenya, en el entorno de la Universitat Pompeu Fabra. En áreas como la Diagonal, la Meridiana o los alrededores del Camp Nou han aparecido decenas de chicas albanesas.

CERCA DE CAMINOS / El fenómeno se extiende, además, a las carreteras de toda Catalunya donde centenares de mujeres se apostan en vías secundarias --prefieren los lugares cercanos a salidas a caminos y con vegetación cerca-- y allí sentadas bajo una sombrilla esperan a los clientes. En las comarcas de Barcelona, son muy visibles cerca de Castelldefels y Gavà (Baix Llobregat), en el Maresme y en carreteras secundarias del Vallès Occidental.
De todas formas, las carreteras de las comarcas de Girona son algunas de las que más mujeres concentran, informa Ferran Cosculluela. El número varía según la época del año, aunque en los momentos álgidos (verano y primavera) se han detectado hasta 50 puntos donde hay chicas. La competencia es tan alta que grupos mafiosos se enfrentan por los enclaves.
Jordi Martinoy, delegado de la Generalitat en Girona, reconoce que el fenómeno se ha agravado desde que en Francia se prohibió la prostitución callejera en el 2003. «Son muchos los franceses que cruzan la frontera para contratar a prostitutas», explicó. La N-2 entre La Jonquera (Alt Empordà) y Girona es una de las vías más frecuentadas, al igual que las carreteras L’Escala-Bàscara (Alt Empordà) y Vidreres-Lloret de Mar (Selva).

7.000 MUJERES / En la demarcación de Tarragona, el gran eje vertebrador de la prostitución se sitúa en la carretera N-340, informa Rafael Morales. El diputado socialista y alcalde de Alcover (Alt Camp), Anton Ferré, dio a conocer un informe en que se calcula que 7.000 mujeres ejercen la prostitución en esas comarcas. En las comarcas de Lleida, la treintena de mujeres rumanas y subsaharianas que trabajan en las carreteras se han desplazado al entorno de municipios como Alcarràs y Els Alamús (Segrià), informa Rosa Matas. En la capital, las profesionales del sexo están concentradas en una gasolinera que está situada junto a la N-2 y en el centro histórico.