España: Prostitución, regularización laboral y medios de comunicación
Escrito por Pilar Rego
22/07/09
Si no legitima la sumisión el hecho de que algunas mujeres asuman
el rol al que se han visto abocadas, si no legitima la violencia de género
la defensa que algunas víctimas hacen de sus agresores no puede
ser lícito defender la legalización de la prostitución
con el manido argumento de que muchas prostitutas lo son porque han decidido
desde su libertad personal realizar una práctica que las convierte
en esclavas sexuales.
Si abogamos por una relación entre sexos igualitaria no podemos
aceptar que la prostitución constituya una forma adecuada de relación
ni que pueda estar sujeta a ningún tipo de convenio laboral, no
podemos denominar “clientes” a los hombres que compran sexo.
Si la sociedad aceptase la regularización laboral de la prostitución
estaríamos validando la explotación sexual en lugar de buscar
alternativas laborales dignas para todas aquellas personas abocadas a
prostituirse.
Las cifras en torno a la voluntariedad de la prostitución en España
varían en función de la fuente de información. El
gobierno cifra en torno al 80% el número de mujeres que son obligadas,
por diferentes motivos, a ejercer la prostituciòn, sin embargo
otras fuentes consideran que el 80% representa a las prostitutas que ejercen
de forma voluntaria. Ante esta información contrapuesta, surge
la duda sobre la idoneidad del método empírico utilizado
para poder afirmar con rotundidad que un porcentaje tan elevado de mujeres
se prostituyen de forma voluntaria. No olvidemos que muchas de estas mujeres
son maltratadas y están amenazadas por lo que se puede deducir
que su testimonio no es del todo sincero.
En esa supuesta regularización los únicos beneficiados serían
los proxenetas, los esclavistas de la sociedad actual; con la regularización
asumiríamos que la esclavitud y la vejación son componentes
lícitos de una transacción comercial, aceptaríamos
la relación entre prostitución y tráfico de mujeres.
En palabras de Lourdes Muñoz, diputada del PSC, “Sólo
hay prostitutas en los países ricos si existen mujeres traficadas
de los países pobres. ¿Tiene sentido, desde una óptica
global de izquierdas normalizar o aceptar el consumo de prostitución
por parte de los hombres de los países ricos de mujeres de los
países pobres? Los periódicos de mayor tirada publican a
diario en sus páginas, un número ilimitado de anuncios denominados
de “relax” o de “contactos” que les reportan unos
lucrativos ingresos; el conflicto ético está servido porque
ni siquiera los periódicos más conservadores rechazan los
elevados ingresos que les proporciona este tipo de publicidad. ¿Y
contribuir a que sea ésta una de las estrategias de sustento económico
de muchos países pobres?
Debemos trabajar para que las mujeres tengan alternativas laborales dignas,
no para normalizar el que tengan que aceptar ser explotadas"
La “prensa seria” y la prostitución mantienen una relación
duradera en la que no se aprecian signos de ruptura aún a pesar
de que en el año 2007 una comisión parlamentaria aprobó
un informe contra la explotación sexual.
En la ponencia de la comisión se pidió la eliminación
de los denominados “anuncios de relax” de la prensa diaria
con el fin de poner freno a las mafias del sexo pero a fecha de hoy esta
petición parece dormir el sueño de los justos.
En torno a este tema la doble moral es una práctica habitual. Los
periódicos de mayor tirada publican a diario en sus páginas,
un número ilimitado de anuncios denominados de “relax”
o de “contactos” que les reportan unos lucrativos ingresos,
el conflicto ético está servido porque ni siquiera los periódicos
más conservadores rechazan los elevados ingresos que les proporciona
este tipo de publicidad. Los periódicos que se presentan como paradigmas
de conductas sociales y educativas son los mismos que llenan sus arcas
con los ingresos que generan este tipo de anuncios.
Como no existen indicios de que vayan a renunciar, al menos voluntariamente,
a los beneficios de este “comercio de carne humana” ya va
siendo hora de que se legisle al respecto. Es una clara demostración
de la doble moral que es habitual en algunos sectores, porque son muy
pocos los periódicos que se salvan de llenar sus arcas ignorando
la miseria humana que esconde esta publicidad, entre ellos los más
cercanos a la Conferencia Episcopal.
Esta actitud “del todo vale” hace que surja una pregunta ¿dónde
está el “Libro de Estilo” de estas publicaciones? ¿Cuáles
son sus contenidos? ¿Por qué no se utiliza la publicidad
para concienciar a la población?
En el año 1999 Suecia aprobó una ley, que se engloba dentro
de la legislación general contra la violencia de género,
con dos marcadas líneas de actuación, a la vez que penaliza
la compra de servicios sexuales, despenaliza la venta de los mismos.
La estrategia sueca consiste en tratar la prostitución como una
forma de violencia contra las mujeres, paralelamente se realizan campañas
educativas destinadas a cambiar la percepción de los ciudadanos
sobre este problema.
Se ha logrado disminuir el número de prostitutas y de clientes
y el comercio sexual en sus calles es muy reducido.
Como complemento a esta ley hay una tercera vía, la previsión
de fondos para que cualquier mujer que quiere abandonar esta ocupación
tenga la ayuda necesaria para conseguirlo. ?