COLOMBIA: El turisexo
con menores, una industria creciente
Fuente: Boletín Casa Alianza. (4 agos. 2008) Es viernes en la tarde y Gloria está terminando
una semana laboral en un céntrico restaurante bogotano. Secar y
guardar los cubiertos son sus últimas tareas antes de salir al
colegio en donde cursa décimo grado de secundaria, un paso más
para alcanzar su sueño de estudiar hotelería y turismo.
Ahora de 22, Gloria además de estudiar entrará
como voluntaria al servicio social de la fundación Renacer, una
organización independiente que combate la explotación sexual
de menores, y que hace siete años le tendió una mano. Durante sus 20 años en la Fundación han
atendido a miles de niños y niñas, a quienes les ha mostrado
un camino diferente, de ellos hay 1,500 egresados con “una vida
productiva, rica para ellos y sus familias, y que han roto la cadena de
la explotación sexual”, como lo explica la sicóloga
Stella Cárdenas, directora y fundadora de Renacer. El proceso no ha sido fácil, más aún
cuando según su explicación, el problema ha crecido en el
país, debido en parte porque a las nuevas tecnologías que
mejoran el trabajo de las redes criminales encargadas de explotar sexualmente
a los menores y, a la vez, impulsan el turismo sexual de niños.
“Lo que hemos podido tener es muchísima
más consciencia de la problemática, posicionar el tema en
las agendas de muchos gobernadores y alcaldes, y la construcción
de una política pública encaminada a su disminución”,
asegura la sicóloga. Es difícil determinar la cantidad de menores que
está en manos de quienes trafican con sus cuerpos, un negocio que
deja millones de dólares de ganancias. Para tener una idea de la
magnitud del problema, Cárdenas contó que una caracterización
hecha en Medellín en el 2006, identificó que en sólo
tres parques conocidos de la ciudad, había 580 menores explotados
sexualmente. Según las investigaciones realizadas por Renacer,
no sólo en la turística Cartagena se ha consolidado la práctica
del turismo sexual con menores, sino que es un problema que viene consolidándose
en Santa Marta, el eje cafetero, Bogotá, Cúcuta, Cali y
en varios municipios pequeños con vocación turística,
y que afecta a un millón de menores. “La problemática tiene bases como la pobreza,
una sociedad colombiana a atravesada por años de conflicto armado
que nos puso en una clase de desprotección jurídica e investigativa
para poder dedicar el tiempo que se requiere a combatir este delito y
castigar a los turistas que vienen a buscar niños y niñas
para tener relaciones sexuales”, concluyó Cárdenas
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“Cuando estaba en ese mundo no imaginaba que podía cambiar,
porque permanecía encerrada y pensaba que si era lo que mi mamá
había decidido así tenia que ser”. De esta manera
ella se refiere a su vida antes de los 15 años, cuando su progenitora
la obligaba a ejercer la prostitución.