COLOMBIA: La prostitución
y mendicidad, en avance Hablar de prostitución infantil y de mendicidad
en Santa Marta no causa ningún rubor. Da la sensación de que la comunidad estuviera en un todo conforme
con la situación que es a todas luces vergonzante. La situación se torna más crítica en la medida en
que las autoridades son incapaces de controlar un estado de cosas que
horadan en materia grave a la sociedad indefensa. Consideramos que se haría fundamental que el estado colombiano
encontrara la génesis de un mal que se propaga en proporciones
alarmantes sin que hasta la presente hayamos hecho algo positivo que detenga
de manera efectiva el mal. En lo que guarda relación con la prostitución infantil
es impresionante observar en las calles de la ciudad a niñas, que
si acaso han abandonado la pubertad, dedicadas a traficar con sus cuerpos,
con los riesgos propios de la actividad como son los embarazos no deseados
y la trasmisión de las enfermedades venéreas y el VIH. Las esquinas de ciertas calles del centro de la ciudad están invadidas
de estos traficantes del sexo, que libremente ejercen un destino que es
impropio de las edades que exhiben. A todas estas circunstancias negativas hay que agregar la presencia de
proxenetas que inducen a la prostitución a niñas de los
planteles educativos y que pueden libremente dedicarse a estos menesteres
porque no hay autoridad que se lo impida. Lo mismo ocurre con el fenómeno de la mendicidad que ha proliferado
con fuerza en todos los estratos de la sociedad sin que tampoco autoridad
alguna intervenga para sofocar una actividad que desdibuja la imagen de
la ciudad. Es de presumir que el Estado tiene organismo especializado para el control
de estos males pero sencillamente no operan. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que es por excelencia el
Instituto llamado a combatir estas falencias no cumple con su deber porque
no conciben planes organizados o porque no tienen capacidad para hacerlo
y esto es sencillamente bochornoso. Si los organismos oficiales no son capaces de cumplir con sus obligaciones
hay que reemplazarlos para que la sociedad no avance en un proceso de
deterioro mas que preocupante.
Fuente: El informador (22 nov. 2008)