AMERICA LATINA: Se extiende turismo
sexual con menores
Fuente: Boletín Alianza por tus derechos (26 oct. 2009)
Este mercado promueve la prostitución, la esclavitud
y el abuso infantil. El turismo sexual con menores es un fenómeno
que aflige generalmente al mundo en desarrollo y que se ha ido extendiendo
cada vez más por América Latina.
El fenómeno no es fácil de explicar y se trata de un problema
con muchas variables.
El turismo sexual con menores es un mercado que se vuelve cada vez más
rentable a medida que la industria de viajes internacionales se expande
y los viajeros de países ricos buscan destinos más apartados
y exóticos en naciones en desarrollo para su esparcimiento. El
fenómeno es tan grande que en algunos casos representa entre el
2 y 14% del Producto Interno Bruto de países como Indonesia, Tailandia,
Malasia o Filipinas, de acuerdo a un estudio de la Organización
Internacional del Trabajo citado en el Departamento de Justicia de Estados
Unidos.
Un turista sexual infantil es un individuo que viaja al extranjero con
el propósito de sostener relaciones sexuales con menores. Generalmente
son hombres, entre los 40 y 60 años, de todas las clases sociales.
La mayoría que busca esta clase de servicio proviene de Europa
Occidental y Estados Unidos. No son necesariamente pederastas, sino lo
que el Departamento de Justicia de Estados Unidos denomina como “abusadores
transitorios o situacionales”, que se involucran en las relaciones
sexuales con niños si la oportunidad se presenta.
Algunos abusadores están atraídos por el anonimato que les
otorga un país foráneo. Se sienten exonerados porque esa
relación ilícita sucede por fuera de sus fronteras. Muchos
justifican su comportamiento sosteniendo que los niños de esos
países no son tan inhibidos sexualmente o que allí no existe
tanto tabú contra las relaciones físicas con menores. También
creen que les están haciendo un favor al darles dinero por sus
servicios y paliar su pobreza.
¿Quiénes son las víctimas de la explotación
sexual?
Millones de niños y niñas de los sectores más vulnerables
de la sociedad y principalmente del mundo en desarrollo. Los estudios
indican que son sometidos a prostituirse con hasta treinta clientes por
semana. Sus edades fluctúan, pero recientemente se ha incrementado
el número de niños menores de 10 años involucrados
en este asunto.
Los menores viven en condiciones paupérrimas, mal alimentados y
en constante temor de sufrir violencia. Pueden ser agredidos por los clientes,
castigados por sus proxenetas o arrestados por las autoridades. Muchas
de las víctimas están afectadas por varias enfermedades
infecciosas para las cuales no reciben tratamiento. Algunos buscan la
salida de esta situación mediante el consumo de drogas y el suicidio.
Los explotadores sexuales forman parte de complejas redes internacionales
que utilizan internet para difundir información sobre los sitios
ideales para este tipo de actividad y cómo planear el viaje. Se
han dado casos de organizaciones de explotación de menores que
se escudan detrás de fachadas aparentemente legítimas, como
agencias turísticas, para realizar sus actividades. Ya en el país
donde existe la oferta, una estructura más informal de gente “común
y corriente” sirve para coordinar el contacto.
Muchos países donde ocurre la explotación sexual de menores
han adoptado leyes que penalizan estos abusos, pero en pocos se aplican
las penas contra los turistas. También existe un conflicto con
los intereses de un gobierno de no ahuyentar el turismo internacional
legítimo y la prosperidad económica que esto le representa.
En Estados Unidos se promulgó una legislación que criminaliza
todo viaje al exterior que se haga con el propósito de entrar en
contacto sexual con menores. Varios países en Europa han empezado
a incorporar leyes y penas contra turistas sexuales infantiles aun cuando
el crimen se haya cometido por fuera de su jurisdicción.
Sin embargo, la epidemia del turismo sexual con menores sigue en aumento.
Organizaciones como UNICEF y ECPAT (el grupo internacional para terminar
con la prostitución, pornografía, tráfico y explotación
sexual infantil) realizan campañas de divulgación, concientización
y de inclusión de otros sectores de la sociedad para ponerle fin
a este flagelo.
A pesar de las leyes creadas contra la explotación sexual infantil
tanto en los países donde hay oferta como en los que se crea la
demanda, las medidas han sido poco efectivas para contener el problema.
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el turismo
sexual con menores crece a un ritmo alarmante y causa devastadoras consecuencias
a millones de niños alrededor del mundo.
Decenas de miles de niños en América Latina sufren a diario
este tipo de explotación y pagan, si no con sus vidas, con dolorosas
enfermedades. Los que logran salir, quedan con cicatrices y traumas que
son muy difíciles de curar.
La BBC Mundo investigó el tema en diversos países, como
Colombia y otros más de Centroamérica, pero también
investigó la situación en México, donde existe preocupación
por un problema creciente y la ineficacia de las medidas adoptadas para
combatir el problema.
Playas, tequila y turismo sexual infantil
¿Míster, una jovencita...virgen, míster? Así
trabajan los llamados “enganchadores” de turistas en lugares
como la Zona Rosa o La Merced en el Distrito Federal. Les dicen “jovencitas”
pero muchas veces se están refiriendo a niñas menores de
18 años que son ofrecidas como acompañantes sexuales a turistas
extranjeros y locales.
Ocurre en la capital mexicana, pero es un fenómeno extendido en
zonas turísticas como Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta,
Veracruz y Mazatlán en el estado de Sinaloa.
Expertos que han estudiado el tema estiman que hay unos 20 mil niños
en México que son víctimas de las redes de explotación
sexual, incluyendo tráfico, pornografía, prostitución
y turismo sexual.
Las redes de explotadores ofrecen paquetes turísticos en internet,
en periódicos locales o directamente a través de “enganchadores”
que circulan por las calles, en hoteles y restaurantes.
“Impunidad total”
“En México hay una impunidad total. No sabemos de ninguna
condena por turismo sexual en el país”, dice Raquel Pastor,
fundadora de la asociación civil “Infancia Común”,
en conversación con BBC Mundo.
En 2007 hubo una reforma al Código Penal Federal que tipificó
los delitos de explotación sexual contra menores y el turismo sexual
en particular.
La reforma contempla penas de hasta un máximo de 14 años
para los clientes que compran los servicios sexuales de un menor y para
todos los que han obtenido ganancias en el negocio.
El problema es que la ley se ha transformado en “letra muerta”
porque pocas veces se ha puesto en práctica, dicen representantes
de organismos no gubernamentales.
“Los extranjeros vienen aquí precisamente porque saben que
existen muy pocas posibilidades de que sean procesados. Los turistas detenidos
son contados con los dedos de las manos”, señala Elena Azaola,
experta del Centro de Investigación y Antropología Social,
en conversación con BBC Mundo.
“Creo que no hay voluntad por parte de las autoridades para investigar”,
agrega.
¿Ha crecido el negocio?
Los expertos que trabajan en el área tienden a pensar que ha existido
un aumento del turismo sexual en los últimos años, pero
no tienen cifras para comprobar esta hipótesis.
Todas las fuentes consultadas por BBC Mundo coincidieron en que el último
estudio conocido a nivel nacional es de 1999 y que en la última
década no se ha realizado ningún esfuerzo por medir la evolución
del problema.
Aunque no existen cifras, quienes realizan trabajo en el terreno han visto
el aumento de oferta sexual infantil disponible en ciudades fronterizas
como Tijuana.
En muchos casos, potenciales migrantes que no logran cruzar la frontera
hacia Estados Unidos y se quedan atrapados en bolsones de pobreza, terminan
en redes de prostitución disponibles para clientes que vienen desde
San Diego a la “tierra de la impunidad”.
“No hay presupuesto”
“El problema es que existen muy pocas denuncias y los organismos
que deberían investigar como la Procuraduría General (fiscalía)
no han recibido la capacitación suficiente”, dice Gerardo
Sauri, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en
México.
“No existe un presupuesto asignado específicamente para enfrentar
esta situación. La explotación sexual infantil se combate
sin recursos en este país”, agrega.
A Sauri le preocupa que ahora los niños estén más
expuestos al turismo sexual con la campaña de promoción
turística impulsada por las autoridades para hacer frente a la
crisis económica y las secuelas que dejó el brote mortal
de influenza.
“Parte de la oferta turística es que en este país
no se respetan las leyes ni se investigan los abusos”, dice Sauri.
“Hay niñas que son ofrecidas a turistas por apenas cuatro
o cinco dólares en algunos lugares”.
BBC Mundo contactó a distintas instancias de gobierno para conocer
la posición de las autoridades frente a este tema, pero no obtuvo
respuesta.
Efectos
Esta perversa modalidad de turismo promueve la prostitución y
pornografía infantil, el tráfico de personas, la esclavitud,
el abuso físico y mental, la miseria y la propagación de
enfermedades infecciosas entre la población menor.
Datos del Fondo de Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) y de
la Organización Mundial del Trabajo indican que cerca de dos millones
de menores en todo el mundo están involucrados en prostitución
infantil.
Muchos países castigan la explotación sexual de menores,
aunque el delito se haya cometido por fuera de sus fronteras.
Aún así, ese mercado mueve miles de millones de dólares
anualmente y, por lo mismo, un delito muy difícil de combatir.
http://www.lajornadamorelos.com